La serie ilógica: cuando un trabajo grande de traducción se convierte en un problema Cuando era (más) joven y buscaba trabajo, tuve que completar miles de planillas, recordar miles de datos y hacer tantísimas pruebas, por ejemplo: dibujar árboles, dibujar montañas, dibujarme, describir las vértebras de Rorschach (porque eran cortes transversales de vértebras... ¿Estamos todos de acuerdo, ¿verdad?)... Y luego estaban las series lógicas. Debía completar series lógicas de este tipo:
Lunes, martes y... (claro... ¡miércoles!)
Rojo, verde, rojo, verde, rojo... (claro... ¡verde!)
4, 8, 12, 16... (claro? ¡20!)
De esta manera, uno debía completar los casilleros siguiendo la «serie lógica».
Resulta que hoy, ya crecidita y a la hora de ver propuestas de trabajos de traducción de gran volumen, me vuelve el recuerdo de las «series lógicas», pero hay un detalle: aplicadas al tiempo de trabajo de los traductores, se vuelven «series ilógicas».
El correo del cliente dice que será un trabajo enOOOrme, y uno -sonriendo- paladea el cheque anticipadamente. Rápido se nos borra la alegría de la faz de la cara: la tarifa será chiquitiiita... porque, como se explicó, el trabajo es enOOOrme. El argumento es que el cliente nos está ofreciendo mucho trabajo. (Vemos cómo esta idea se acerca a la sombra de estos tiempos: la traducción como un commodity.)
¿No es un poco obvio que no es un razonamiento correcto? No desde la lectura nuestra, la de los traductores, claro. ¡Para el cliente está genial!
Aunque soy hemisferio derecho, me tienta hacer este cálculo:
Si te dan 1000 palabras, te pagan 0.10 USD.
Si te dan 2500 palabras, te pagan 0.09 USD.
Si te dan 5000 palabras, te pagan 0.08 USD.
Si te dan 10 000 palabras, te pagan 0.07 USD.
Si te dan 20 000 palabras, te pagan 0.06 USD.
Si te dan 30 000 palabras, te pagan 0.05 USD.
Si te dan 40 000 palabras, te pagan 0.04 USD.
Si te dan 50 000 palabras, te pagan 0.03 USD.
Si te dan 60 000 palabras, te pagan 0.02 USD.
Si te dan 70 000 palabras, te pagan 0.01 USD.
Si te dan 80 000 palabras, te pagan 0.00 USD.
¡¡¡Alto!!! Acá hay que tener mucho cuidado, colegas, mucho cuidado, porque a partir de las 80 001 palabras, ¡empezamos a pagar para traducir!
¡Ay, ay, ay!... ¿nos ven la cara o tenemos cara de...?
¿Es lógico aceptar descuentos cuando nos ofrecen un trabajo voluminoso? Creo que sí. Ahora bien:
- ¿Qué es un proyecto voluminoso? ¿Cuántas palabras mide ese que ameritaría aceptar un descuento?
- ¿Cuál es el porcentaje de descuento que aceptaríamos?
Hace un tiempo largo ya, me llamó una colega argentina (tiene un estudio de traducción en Buenos Aires) y me ofreció 0.06 ARS. Yo no daba crédito a mis oídos, pero solo atiné a decirle que no me interesaba la propuesta porque la tarifa era bajísima. Dijo, de inmediato: «¡Pero son 10 000 palabras! ¡Y luego vienen 10 000 más!»
¿Es un proyecto de 10 000 palabras un proyecto voluminoso? No.
Para los colegas con menos «arena»: los traductores tenemos un promedio diario de traducción de 2500 palabras. Es fácil dividir 10 000 por 2500. Claramente, un trabajo que nos llevaría cuatro días no es un proyecto que amerite un descuento.
Supongamos que cotizo 0.10 USD a una agencia. Si me ofrecen un trabajo de 10 000 palabras, esa es mi tarifa. Si me ofrecen un trabajo de 20 000 palabras, esa es mi tarifa. Si me ofrecen un trabajo de 30 000 palabras, esa es mi tarifa.
¿Bajaré mi tarifa si me ofrecen mucho más trabajo? Sí. Tal vez al llegar a 50 000 palabras aplique un «pequeño» descuento. Lean con atención, colegas, porque he dicho «pequeño». ¿Un 2% o un 3%? Quizás algo por ese rumbo. Debería analizar el proyecto, como ya todos sabemos.
La serie ilógica tiene «lógica» solo para quienes siguen buscando la manera de aprovecharse de nuestra querida profesión. La mentalidad del cliente es: ¡Señora traductora, mire el excelente proyecto que le estoy dando! (... Y entonces le pago dos platitos de arroz.) Pero recordemos que si aceptamos un trabajo enOOOrme a una tarifa chiquitiiita porque, justamente, es enOOOrme, quedamos atados de pies y manos, e imposibilitados, para aceptar otros trabajos mejores. Además, lo más importante: ayudamos a consolidar una idea nefasta para nosotros: traducción = commodity.
Aurora Humarán
Ilustrado por Juan Manuel Tavella - www.hombreilustrando.com.ar
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