La pregunta trascendental es: ¿y para qué me piden que traduzca? Porque según quién vaya a leer nuestra traducción, con qué fin, con qué capacidad y ganas de comprender, para hacer qué con su comprensión, nos tocará o no decir eso que por fin acabamos de comprender y que, en abstracto, en castellano "se dice" de tal manera. De eso va a ir la cosa en la charla.