Todas las empresas, cualquiera sea su naturaleza -incluso las que prestan servicios de traducción-, persiguen una serie de objetivos que guían sus actividades y ordenan sus actos. Uno de los objetivos principales de un negocio es que sea rentable. Si bien hay otros factores importantes -crecer, agregar valor a la compañía, etcétera-, sin rentabilidad no es posible sostener una empresa de traducción a mediano o largo plazo.